Relatos · solo para adultosHistorias para sentir, no solo para leer
Relatos eróticos breves, escritos en castellano. Sensualidad sin prisa, tabú consentido y deseo en mayúsculas. Aquí pasan cosas que casi nadie cuenta.
Servicio para mayores de edad (+18). Restringido a personas mayores de 18 años.
Diez relatos para acompañar una noche larga. Cada historia se lee en menos de diez minutos y abre una puerta que ya no se cierra. Si te quedas con ganas de seguir, siempre puedes pedir el siguiente capítulo en voz alta, al otro lado del teléfono.
TabúLo prohibido nos perseguía
Bajo el techo de la casa familiar, un secreto crecía entre dos adultos que nunca debieron mirarse así. Un relato sobre el deseo prohibido.
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EncuentroLa noche que pedí la habitación 414
Llegué al hotel sin equipaje. Solo con ganas. Lo que pasó en la habitación 414 fue exactamente lo que había venido a buscar.
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InfidelidadInfiel a las seis y diez
Salí de casa con el anillo puesto. Llegué a su despacho sin él. La doble vida tiene su propio horario, y a las seis y diez yo tenía cita.
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MaduraLa confesión de mi vecina
Tenía cuarenta y siete años, una bata de seda y la costumbre de pedirme sal los domingos. La tarde que me confesó lo que pensaba cambió todo.
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LésbicoLa primera vez que la besé
No me había imaginado nunca con una mujer. Hasta que una madrugada de agosto sus manos encontraron las mías sobre la barra del bar.
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SensorialEl masaje que no supe rechazar
Reservé el masaje para destensar la espalda. Sus manos tenían otros planes. Cuando bajaron del omóplato, supe que no iba a parar.
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Pareja abiertaLa noche que fuimos tres
Llevábamos meses hablándolo. Aquella noche, en una casa con piscina y luces bajas, dejamos de hablar y empezamos a vivirlo.
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OficinaEl jefe y yo en el ascensor
Subimos diecisiete plantas en silencio. Para cuando se abrieron las puertas, los dos sabíamos que algo había cambiado entre nosotros.
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VoyeurLo que vi desde mi balcón
La ventana de enfrente nunca tenía cortinas. Yo nunca tenía sueño. Lo que empezó como casualidad se convirtió en una cita silenciosa.
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UniversidadMi profesora particular
Las tutorías se alargaban más de la cuenta. Nadie hablaba de ello, pero los dos esperábamos al final de la tarde para quedarnos solos en el aula.
Leer relatoCuando leer ya no sea suficiente
Todos los personajes que aparecen en estos relatos son ficticios y mayores de edad. Cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.